domingo, 26 de enero de 2014

Identidad Visual y arraigo.

La identidad visual de ciudades, municipios y localidades poblacionales en general, cumplen además de la función obvia de identificar -con la complejidad que implica tal cosa desde la perspectiva de los valores históricos , arquetípicos y semánticos- la de posicionar, la de contribuir al arraigo y al orgullo por todo aquello que asumimos como de uno, como nuestro, amén de mantener la estima colectiva por el terruño, por la región. En este sentido la identidad como icono, se convierte en valor permanente, que va además, mucho más allá de lo simplemente formal, como el que puede representar un emblema bidimensional, pues son muchas veces objetos los que se asumen como símbolos identitarios o la combinación del objeto tridimensional y su representación bidimensional. En ese orden de ideas Londres tiene varios iconos que la identifican como la Torre del Reloj o el Puente de la Torre, en el caso de Madrid la imagen del “Oso y el Madroño” cuyos orígenes se remontan al siglo XIII, así podríamos referirnos al León de Venecia, el Oso de Berlín, la Torre Eiffel en el caso de Paris o al Escudo de Caracas con el León Rampante y la Cruz de Santiago Apóstol sobre una Concha. El por qué terminan por ser asumidos algunos animales, objetos o edificios como símbolos visuales de ciudades y pueblos es complejo, pero sin duda esta directamente vinculado a la necesidad del sentido de pertenencia de todo ser humano, al sentimiento de estabilidad y de seguridad, por lo que cada vez que son modificados algunos de estos símbolos de manera sustancial (y casi siempre arbitraria) se están generando cambios, cambios que pueden llegar a producir confusión e incluso angustia entre la población. Lamentablemente en el caso venezolano estamos acostumbrados ya, a la constante remoción de los valores identitarios de nuestras ciudades y municipios. En días pasados, con el intento de modificación del emblema del Municipio Chacao, emprendido por el equipo del recién electo Alcalde Ramón Muchacho, hemos tenido un nuevo y triste ejemplo de esto, en lo que por lo demás, debería definirse como una torpeza, pues la gente de ese municipio está plenamente identificada con la representación del Obelisco (hito arquitectónico de importancia histórica) que se percibe como propio y con orgullo, por los habitantes de ese sector de la ciudad de Caracas. Parece ser que en la política, una constante es confundir liderazgo con otros antivalores como los del ego exacerbado, que tiene quien piensa que puede sustituir toda una tradición visual o nominal de un sopetón, por no decir carajazo ¿hasta cuando deberemos soportar el que se pretenda cambiar valores visuales importantes y en muchos casos históricos, por otros elementos del mismo tipo, pero de escaso y dudoso valor formal e identitario? No olvidemos la lamentable desaparición de los espectaculares avisos y carteles luminosos de los locales comerciales de Sabana Grande, cuando por parte de PDVSA y del Centro de Arte la Estancia, se decidió la desincorporación de decenas de letreros, algunos de ellos con más de cuarenta años, con motivo de la reparación integral del bulevar del mismo nombre. Hoy en día podemos observar unos horripilantes avisos nuevos, sin ningún tipo de criterio desde la perspectiva del diseño gráfico y de la comunicación visual. No hablemos ya de lo que constituyó la sustitución hace ya 10 años o más, sin ton ni son, de los emblemas de las instituciones culturales y museísticas que acometió el gobierno nacional, en favor de una estrategia comunicacional, que no parece hasta el momento haber tenido éxito, posiblemente debido a que tal sustitución no generó cambio favorable alguno y muy por el contrario ha contribuido al desarraigo y a la perdida de lo que muchas veces he denominado como “Alfabetidad Visual” de nuestra ciudad. Más allá de la critica ante este estado de cosas, creo firmemente que es nuestra obligación ayudar a preservar nuestra historia y la vinculación importante y trascendente que tiene el diseño gráfico y los diseñadores a ella. No se trata de tomar posiciones políticas o partidistas de ningún tipo, muy por el contrario se trata de hacer patria desde la critica constructiva y pregonando el rescate y mantenimiento de aquellos valores que son importantes, para eso, que con arraigo y orgullo, mucho de nosotros llamamos Venezuela, ese maravilloso país, que es una obra en permanente construcción. Magna obra con la que cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de contribuir cabal e integralmente. Juan Carlos Darias